Protagonismos

Si esto fuera una obra de teatro, nos sería imposible identificar un tema o protagonista. Para ilustrarlo, imaginemos la siguiente circunstancia:

El teatro abre a media tarde. Al cabo de unos minutos se agolpa una muchedumbre en la puerta principal, individuos todos ellos diferentes: hay quienes vienen de gala, vistiendo sus sacos con solapas de seda y sus zapatos Oxford, o largos vestidos de noche y pequeños bolsos clutch; otros llegan empapados de casualidad, calzando cómodos jeans y camisas de leñador, o informales escotes en forma de U. No hay código de etiqueta definido porque ni la obra ni el evento los tienen. Los que llegan tampoco saben por qué están allí, lo que los congrega no se manifiesta en un llamado claro.

Cuando las puertas del teatro se abren, la multitud se organiza en un instante. Nadie quiere quedarse afuera. Y nada más ingresar, el público se unifica. Las butacas los convierten en una sola entidad bajo la identidad del espectador. Frente a ellos, el escenario no tarda en desplegar el telón, que más pronto que tarde dará lugar a un drama, o quizá a una comedia, ¿o una ópera? ¿Un musical?

La escena comienza, entonces, con una variedad de personajes ingresando a destiempo, pero en un orden confuso e indistinguible. Y cada vez que alguno ingresa grita un nombre y un origen, pero sin el más mínimo contexto. Se oyen los cuatro puntos cardinales, y alguno intermedio; nombran pueblos de ubicación indefinida, desde Río Chico hasta Las Ánimas y también algunos que comienzan por San, desde San Martín hasta San Esteban. Algún vivo de pronto grita Dunwich y se vive un instante de terror, que rápidamente se desactiva cuando otro personaje grita que viene de Peor es Nada.

Luego, la acción —la puesta en escena— se enrarece aún más. Vanesa pone a calentar la pava para hacer unos mates, y luego comienza a imaginar nuevos mundos y quizá construya también a sus habitantes; Walter medita en voz alta, mira a la tribuna, habla sobre las personas y sus sueños. Con frecuencia, en particular durante el segundo acto, mostrará las habilidades de un piloto de tormenta cuando logra hacerse a la mar; Valeria y Pablo discuten a viva voz, lo hacen sonriendo, a veces en tono cínico, y no se sabe si están o no peleando, pero al público le encanta; María va por todo el entablonado sin empezar ni terminar ninguna alocución, va de acá para allá como si el personaje no supiera para qué fue creado pero igual su presencia fuera fundamental para la obra. Alrededor de ellos, otro millar de locos hacen que el público sonría, y también que llore, y que se confunda y se pregunte cómo llegamos hasta aquí.

Conscientes de que están en presencia de una obra coral, los asistentes dejan de ser uno. Comienzan a prestar atención cada uno a un personaje distinto. Las decenas —los cientos— de protagonistas, también cada uno por lado, eligen a un espectador y le actúan algo a pedido, pero como nadie oye por los murmullos, improvisan. Vanesa, por ejemplo, me mira fijo cuando toma el último mate, y de pronto estoy adentro, y soy parte del público y también de la obra. Me clava los ojos y sé que quiere criticarme porque luego de dos horas ya me quedan lavados. Le sonrío, y ella hace lo mismo. A un lado, alguien se pregunta qué estamos viendo, y entre todos aportamos comentarios para lograr un identikit del personaje principal:

El protagonista dice que viene de todas partes, pero también de ningún lado. Tiene todas las edades, mientras dura la atención del público. Propone peleas y conflictos, y también hace chistes y causa risas; si vamos a estar acá todo el día, al menos la pasaremos bien. Va cambiando de registro conforme avanza la obra, por momentos es dramático, por otros cómico, y a veces reflexivo; se pierde en soliloquios, introspectivo, y luego vuelve a romper la cuarta pared e interpela al público, como en un reclamo. Puede ser lacónico o expresivo, retórico, cae en axiomas y sofismas, se atraganta con verdades, se contradice constantemente.

Será que estamos vivos, por eso no entendemos nada.

Este texto fue creado dentro del marco de la edición 2025 del Mundial de Escritura organizado por Chasco Club.

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